sábado, 7 de septiembre de 2013

Opinión: La lluvia fue una bendición antes del jarro de agua fría

Decepción en España. Madrid recibe su tercera puñalada consecutiva al no ser elegida como sede de los juegos olímpicos 2020. Parecía que a la tercera iría la vencida. Confiábamos en derrotar al gran hueso que era Tokio y caímos en un desempate ante la que parecía menos favorita de todas, Estambul. La imagen que hemos reflejado al exterior durante estos últimos años han sido nuestro gran lastres. Me refiero a temas económicos, políticos, corrupción y dopaje.

Fastidia saber que el tener el 80% de las instalaciones construidas, el poseer una gran red de alojamientos de todo tipo y de tener una gran seguridad para todos los deportistas no sirve para nada. ¿Qué debe primar para decidir la ciudad donde celebrar los juegos? ¿?Factores externos al deporte o relacionados directamente con él? La respuesta parece clara. Una ciudad con una tradición deportista como la de Madrid merece celebrar la mayor fiesta del deporte.



Todo sería más lógico si hubiéramos caído ante Tokio en una hipotética segunda votación, pero caer contra Estambul ha sido el gran jarro de agua no fría, helada. Una ciudad azotada por la violencia callejera, la inestabilidad política, cercana a un conflicto internacional como el de Siria y debiendo invertir cerca de 16 millones y medio de euros para construir las instalaciones requeridas. Sería evidente llegar a la conclusión de que el sistema de elección de los miembros del COI no es el correcto. Pero seguramente las culpas se tornarán hacía la clase política, no exenta de culpa, agravando así, aún más, la crisis entre política y ciudadanía. Se ha tocado algo que el español particular aprecia, y eso es el deporte.

Este país que, en estos tiempos de malas noticias vive de las ilusiones proporcionadas por nuestros deportistas, necesitaba esa elección para poder reforzar el deporte minoritario. Ese deporte que no podemos ver todos los días, al que les faltan patrocinios privados, becas y ayudas para poder ser desarrollados y que será duramente golpeado durante los años venideros por la falta de financiación. Veremos como se van desarrollando los acontecimientos, pero la situación actual no es halagüeña. Siempre quedará recordad Barcelona, claro, solo a las generaciones que disfrutaron de ese evento. Mi generación y las siguientes aún debemos esperar para saber si podremos ver unos J.J.O.O. Ahora sí, mi opinión personal: el deporte para los deportistas.


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