El actual Atlético de Madrid del Cholo Simeone tiene su reflejo, en cuanta a garra, sacrificio, esfuerzo y estilo de juego; en un equipo que no se alzó con título alguno, pero si tenía en el banquillo a Don Luis Aragonés. La sincronía entre afición y cuerpo técnico era casi total en ambos casos. En un periodo de 11 largos años, el club ha sido reflotado, ha vuelto a la élite futbolística con una filosofía similar a la que Luís utilizó para sacar al equipo del infierno de segunda.
Desde el ascenso a primera, el club ha cruzado un desierto, en cuanto a títulos y estilo de juego. Su único oasis, desde la salida de Luís, conocido como "El sabio de hortaleza", fue un canterano, un "niño" que se hecho el equipo a sus espaldas sin llegar apenas a la vientena de edad. Fernando Torres, el que aglutinó las esperanzas rojiblancas durante esos años, por su compromiso con el equipo, su entrega en cada partido y por cada balón. Fue el fiel símbolo colchonero, hasta que se vio obligado a marcharse.
Luis marcó el camino
Luis Aragonés disponía de un equipo de garantías para evitar bajar de nuevo a segunda. La continuidad de "El sabio de Hortaleza" fue realmente decisiva e importante para conseguir la salvación, incluso llegó a transitar puestos de liga de campeones nada más ascender. Su estilo de juego se basaba en un sistema contragolpeador de 4-4-2, con bastantes similitudes al actual, como comentamos al inicio. Su once tipo estaba formado por: Burgos; Aguilera, Coloccini, Hibic, Sergi; Emerson, Movilla; José Mari, Albertini, Luís García; Fernando Torres. Uno de los actuales "culpables" del actual éxito atlético defendía la portería del manzanares. German Burgos mostraba en el terreno de juego, la actual garra y nervio que se le observa desde el banquillo.
Inestabilidad en el banquillo
Las discrepancias entre Luis Aragones y la directiva del club, provocaron la marcha del técnico de Hortaleza. Gregorio Manzano fue el elegido para sustituir al uno de los entrenadores más queridos por la afición atlética. La llegada del técnico de Bailén se produjo con dos fichajes, a petición suya. Álvaro Novo y Ariel "el caño" Ibagaza. Con Manzano continuó la ausencia de un marcado estilo de juego, pero la actuación y figura de Fernando Torres fue decisiva para clasificarse para Intertoto acabando la temporada con 55 puntos en la séptima de posición. Cesar Ferrando llegó, la temporada siguiente, tras el cese de Manzano. Su idea de juego se basaba, sobre todo en encajar el mínimo de goles posible. Así, el Atlético pasó a jugar con un sistema de 5-3-2. Con una defensa formada por Aguilera, Perea, Pablo, García Calvo y Sergi, por el ideal del técnico manchego, que se puede resumir en una expresión suya: "Encajar como mucho 30 goles es igual a Champions". Ese año se despidieron dos ídolos como Simeone y Aguilera.
Al no conseguir el objetivo de entrar en Champions, César Ferrando fue cesado y en su lugar llegó Carlos Biancchi. Un técnico argentino de cierto prestigio en Argentina que trajo jugadores de cierto nivel, como pueden ser Petrov y Kezman. Este Atlético de Biancchi se carecterizó por tener un carácter más atacante que el de Ferrando. Los resultados no acompañaron y, con el final de la primera vuelta, Biancchi fue destituido. Para sustituirlo se confió en un hombre de la casa como Pepe Murcia, que resultó ser un "parche" de media temporada. Con Pepe Murcia el Atléti disputo buenos partidos, emocionantes, pero seguía sin disponer un estilo definido.
Aguirre vino de Osasuna y, en su segundo año, devolvió al club a la máxima competición de clubes europea. La música de la Champions volvía a resonar en el Calderón. La primera temporada de Aguirre fue la última de Fernando Torres en el club, pero su salida no fue tan traumática como se preveía, ya que un joven argentino, como el Kun Aguero comenzaba a despuntar en las filas del equipo. El segundo año del "Vasco Aguirre" fue un año en el que con la venta de Torres se ficharon a Diego Forlán, Simao, Raul García y, de nuevo, Luis García. Se trataba del proyecto más sólido desde la marcha de Aragonés, con un Aguero estelar y Forlan mostrando su facilidad para ver puerta. En Champions se dio la cara, pero el Oporto apeó al Atlético de la Champions en la ronda de octavos de final, con Abel Resino ya en el banquillo.
Abel Resino cumplió su objetivo en liga, clasificando al equipo de nuevo para la Champions, y se le renovó. El comienzo de temporada no fue el esperado. En Champions el equipo consiguió una tercera posición en un grupo formado por Apoel, Oporto y Chelsea. Tras este batacazo, Abel fue cesado y llego Quique Sánchez Flores. El tercer puesto en fase de grupos de Champions permitió al equipo disputar la Europa League, la cual ganó de la mano de Kun, Forlán, Simao y Reyes. Con ese título el Atlético dio la primera gran alegría a la afición, en forma de título, casi cuarenta años después. En menos de tres meses se consiguieron dos títulos europeos, al vencer al Inter por 0-2 en la Supercopa de Europa.
Final del desierto
Quique siguió la temporada siguiente, pero los malos resultados y sus diferencias con Diego Forlan provocaron su salida al terminar la temporada. Se confió de nuevo en Gregorio Manzano, pero llegados el mes diciembre el Atléti se encontraba coqueteando con los puestos de descenso y tras una mala racha de resultados, se le cesó y llegó el actual técnico, Cholo Simeone.
Con el Cholo, y también por culpa de Quique, el Atlético de Madrid ha salido de ese desierto de desilusiones en forma de títulos. Con Simeone se fichó carácter atlético, un entrenador que conoce perfectamente la filosofía del club y su idiosincrasia. Con el argentino se recupera algunos de los métodos utilizados por Luis Aragones, como son el carácter contragolpeador, la presión y el trabajo de todos los jugadores. Posee un once titular bastante definido: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe; Mario Suarez, Gabi; Arda, Koke; Villa y Diego Costa. Este último es la extensión del entrenador sobre el terreno de juego. Con Simeone, Diego Costa, ha explotado, hasta tal punto de ser pretendido por grandes clubes internacioneles y ser un fijo en el once del Cholo.
Un grande de Europa
Con Simeone el Atletico ha vivido momentos que parecían olvidados. Se alzó con su tercer título europeo en tres años al vencer por 3-0 al Athletic Club de Bilbao en la final de la Europa League. Como pasó con Quique, el conjunto rojiblanco volvería a alzarse con la Supercopa de Europa, esta vez ante el Chelsea por 1-4. Sería difícil hablar del Cholo sin hablar de su mejor jugador en sus dos primeros años, Radamel Falcao. El colombiano explotó definitivamente con el técnico que ya lo entrenó en River. Le dio plena confianza hizo que le equipo jugará para él, para que recibiera balones y el se encargará de enchufarlos.
El momento culmen del ya reconocido "Cholismo", llego en la final de copa ante el Real Madrid. Catorce años sin conseguir una victoria ante el máximo rival. No podía ser de otra forma tratándose del Atlético de Madrid, la victoria en el derbi llegaría en la final de copa en el Santiago Bernabeu. El resultado fue 2-1 en la prórroga, exhibiendo un estilo de juego propiamente atlético. Ese estilo de juego, ese pundonor y sacrificio, esa filosofía de ir partido a partido ha calado de lleno en la afición colchonera.
Christian Sánchez de la Blanca Portillo
Seguir a @delablanca10


No hay comentarios:
Publicar un comentario